En Hispania, la mayor parte de los testimonios epigráficos votivos ha sido hallada en lugares que corresponden al ámbito cultual de las deidades homenajeadas.
Un individuo emigrante, en caso de ofrendar en la localidad que lo acogía, se dirigía no a su dios patrio sino al dios de la zona.
No obstante, el culto de « Ataecina Turobrigensis », « Lacipaea » y « Bandua Roudaecus » presenta una difusión supra-local, centrada en las colonias en torno a Emerita Augusta, difusión que testimonia desplazamientos de grupos de población
