A partir de los testimonios de Píndaro (« Olímpicas ») y de Pausanias (5, 13), se lanza la hipótesis según la cual los concursos atléticos, antes de estar consagrados a Zeus en Olimpia, se realizaron en honor de Pélope.
Al testimonio de Pausanias se añaden los descubrimientos arqueológicos que han identificado y recuperado la tumba de Pélope, cuyos restos remontan al comienzo del primer milenio a.C., revelando así la primera instalación de carácter cultual en el santuario de Olimpia.
Nos dan una idea más precisa de estos juegos fúnebres los funerales de Patroclo en Homero (Ilíada 12) y las representaciones figuradas arcaicas, que respondían a un ritual de revivificación del muerto y, en consecuencia, de la comunidad.
