La mujer del estado helenístico del Bósforo disfrutaba de una buena consideración social como buena hija de sus padres, respetada esposa y honrada madre de su prole.
La mujer libre tenía derechos civiles y socio-económicos y de su estado civil dependía la ciudadanía de sus hijos.
Las aristócratas participaban con el rango de sacerdotisas en el culto de distintas divinidades femeninas locales e incluso tuvieron el derecho de gobernar el estado.
