En principio, son cinco las razones que condujeron a que los griegos evitaran representar en escena acciones en que se ejerecía la violencia : motivaciones religiosas (por ejemplo, no se debía ofender a la divinidad) ; normas del certamen dramático (por ejemplo, el número de coreutas y de actores participantes estaba limitado) ; criterios estéticos y artísticos ; impedimentos técnicos (por ejemplo, la dificultad para cambiar con celeridad los decorados) ; y la inercia de la tradición tácitamente asumida.
Del examen de los dramáticos se deriva : el principio inquebrantable, de inspiración religiosa, de que el público no debía presenciar, en ninguna forma de drama, un acontecimiento que causara directamente la muerte de una persona o de un animal ; y la convención, basada en consideraciones estéticas y casi siempre asumida, de que en la tragedia, y posiblemente en el drama satírico, los actores no debían aparecer infligiendo ni recibiendo golpes
