Con el propósito de que Jasón abandone a Medea y regrese con ella, Hipsípila, por una parte, describe a Medea como una bruja detestable que altera la órbita de la luna, provoca eclipses, detiene las aguas de los ríos, encanta árboles y piedras, recoge huesos para usarlos en sus ritos mágicos, y modela estatuas de cera para atravesarlas después con agujas (v. 85-93) ; por otra parte, pronuncia una imprecación final contra la famosa maga (v. 153-164), donde se resume su transformación gradual de reina decente y apacible en mujer vengadora que acude a la magia para luchar contra su rival.
Se evidencia cómo Ovidio se sirve del bagaje mágico de la tradición literaria griega y latina
